
El caso de la bella Alice Meyer, es como el caso Madeline McCann, en versión chilensis.
Desapareció en la comuna de Lo Barnechea. Hija de un empresario, se transformó en la protagonista de un caso que nunca fue resuelto. Quizás por la poca ayuda que se tuvo de testigos que callaron por miedo.
A veinte años de este suceso que conmovió a la sociedad, se atrevieron a hablar y cuentan lo que vieron.
El cuerpo de Alice se halló el 17 de diciembre de 1985 con el rostro fracturado a golpes y señas de violación en un canal del Parque El Sol, en La Dehesa. Las pesquisas apuntaron al robo con violación. Lo extraño era que la joven, de ascendencia alemana conservaba todos sus objetos de valor, incluida la moto en que viajaba.
Había sido vista con vida por última vez la tarde del domingo, a decir de testigos, con un hombre fornido, alto y de bigotes. Sin embargo, nadie quería dar testimonio ante los tribunales.
Unos días después, el cuerpo de Delfín Díaz Méndez, alias el "Coco", apareció pendiendo de un árbol en el mismo lugar del crimen por un aparente suicidio. Esta pista vino a poner otra arista al ya confuso asesinato: El muchacho, la habría matado. La prueba era que Investigaciones le halló el reloj de Alice.
Las indagaciones siguieron hasta dar con Mario Santander Infante, reconocido en rueda de testigos. Fue acusado como presunto autor de la muerte de la joven, y encerrado (luego fue absuelto). No obstante, el proceso duraría varios años más, transcurso en el que apareció otro actor en escena: José Contreras Araya, alias "Topo Gigio", amigo de Delfín, juntos habrían presenciado cómo Santander golpeó a Alice hasta hacerla perder el conocimiento. Este hecho, según Contreras, llevó a su amigo a extorsionar al industrial, descartando su suicidio, pero el relato nunca convenció del todo a la justicia.
Fue así como testigos y testigos llegaban a declarar y el caso ocurrido durante el gobierno militar nunca se resolvió.
El Abogado de la familia dice estar satisfecho. Para él Mario Santander Infante fue el asesino. Entonces, ¿cómo puede ser que un delincuente de esta calaña este suelto?. Es otro argumento que permite confirmar la tesis de que algo esta fallando en la justicia chilena. O fue porque Santander tenía tanto dinero que podía comprar a los que quisiera para ser hoy un hombre libre y que anda por la calle feliz de la vida.
Al igual que el caso Matute la muerte de Alice Meyer quedó sin culpables.

2 comentarios:
oye escribi bn pelá :D nunca habia leio nada tuyo xD
Me parece excelente tu artículo. Vivia en Lo Barnechea para entonces y bastante maás gente fue testigo. Claro que recibieron "ofertas que no pudieron rechazar".
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