
Gero Olmos es un artista egresado de la Universidad de Chile que trabaja haciendo retratos. Tiene 51 años y hace 23 que trabaja en su puesto de la Plaza de Armas. Vive con su pareja y sus dos hijos en la comuna de Independencia.
A los 17 años entró a estudiar arte con el apoyo de sus padres. Dice que ahí sus maestros le pulieron su talento y que si no hubiese sido por eso, no estaría donde está.
Para él este trabajo es estar como con una mujer. Su máxima pasión es el retrato y se las ingenia para sacarle el provecho. Por eso cobra según la clase social de los clientes.
–Uno evalúa… si viene Piñera y un obrero y me piden lo mismo, a Piñera le cobraré 200 mil, 300 mil, y al obrero le cobro tres mil, si es que tiene.
Su sueldo es relativo, según los cuadros que venda, pero dice que esto no le preocupa porque su pareja también aporta al hogar. Su rutina es corta: en las tardes se va su taller en el cual dicta clases, retrata y pinta. Su pintor favorito es Leonardo Da Vinci.
–Es un genio, el tuvo una visión completísima artísticamente hablando –afirma–. Proyectaba el futuro en ese tiempo, inventó el helicóptero, el submarino, hacia cirugías.
Gero es un picarón. Cuenta que ha tenido deslices con clientas y generalmente es correspondido. El lo encuentra lógico:
–A las jóvenes les gustan los hombres con más experiencia.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada